El desfile atravesó con paso altivo la ciudad de Tacuarembó, el entusiasmo gana las calles y desde muy temprano la alegría se refleja en los rostros de los vecinos.
Pronto repicaron los primeros cascos sobre el asfalto urbano. El viejo puente sobre el río Tacuarembó, quedó atrás. Desde lejos se veía una fuerza estremecedora. En las veredas de la ciudad el pueblo se concentró. Nadie quería perder detalle. Asomaron los primeros jinetes bajo una salva de aplausos. La aparición de más de cuatro mil jinetes fue un espectáculo imponente. No hay otra actividad ecuestre en Uruguay más numerosa en participantes que el Desfile de la Patria Gaucha.
Pero su trascendencia no deviene exclusivamente del inigualable número de jinetes sino de sus contenidos simbólicos y de cultura viva. Montados en sus caballos, o desde los carros y carruajes históricos, hombres, mujeres y niños integrantes de las distintas Sociedades pasearon con serena pero orgullosa alegría su identidad. A éstos se sumaron las Sociedades Invitadas y participantes que llegaron cabalgando desde los más recónditos lugares del territorio nacional.
Hubo de todas las edades y condiciones. Hombres, mujeres y niños que han trabajado intensamente a lo largo del año para enfrentar un nuevo desafío de Patria Gaucha.
Te compartimos algunas hermosas estampas:
Fuente: Durazno Hoy